lunes, 21 de noviembre de 2016

El hijo de Saúl

Conocemos infinidad de películas ambientadas en la época de la Alemania nazi, pero ninguna como esta. Un largometraje extenso y agobiante que nos adentra en uno de esos campos de concentración ubicados en Auschwitz a través de la figura de un prisionero judío llamado Saúl, el cual se dedica a realizar los trabajos sucios que no hacían los alemanes (quemar los cadáveres, robar los objetos de valor de la ropa de estos, etc.) junto a otros compañeros también judíos.

Acostumbrados a películas que tratan al espectador como un cliente pasivo al que mostrar un producto, este largometraje rompe con esa idea y requiere un papel algo más activo de la persona que lo ve. Casi dos horas de duración para vestirnos y calzarnos como Saúl, para ponernos en su lugar y conocer lo que ocurría en aquel horrible lugar.

Durante toda la película predomina un plano agobiante centrado en el protagonista de la historia, al cual visualizaremos en todo momento excepto en determinadas ocasiones. El entorno aparece difuminado y la película decide centrar al espectador en los movimientos y expresiones de Saúl, en todo momento sabemos dónde se encuentra y qué es lo que hace sin poder apreciar nítidamente el espacio que lo envuelve. Una técnica cinematográfica que me ha impresionado bastante y me ha gustado mucho y que le da una originalidad característica a la película.

Una historia basada en unos de los capítulos más terribles de la historia de la humanidad y con una trama central que sirve como excusa para mostrar de una forma diferente y atractiva para un público interesado en estos temas, varias de las barbaries que se llevaban a cabo, además de cómo controlaban y funcionaban estos campos de concentración.

Como conclusión, es una película que puede parecer larga, y posiblemente pesada en algunos puntos, pero que nos adentra en un lugar parecido al infierno de un modo agobiante y muy original.

lunes, 14 de noviembre de 2016

El juego de Ender (Ender's Game)

Basada en la novela del mismo nombre, El juego de Ender nos muestra una distopía que nos traslada al espacio de la mano de un niño en un ambiente donde parece acercarse otra guerra contra los Insectores, los malvados extraterrestres que ya intentaron apoderarse de la Tierra anteriormente.

Después de haberme leído el libro y haberme visto inmediatamente después la película, debo confesar que la típica frase suele tener siempre razón: “El libro está mejor”. Pues, aunque las películas sean claras adaptaciones de los libros, normalmente esa adaptación no llega a convencernos del todo y acabamos leyendo la verdadera obra de arte. De modo que este caso es otro más, una película que es fiel en cuanto a la historia general se refiere, pero que no llega a contar más allá de lo que le ocurre al protagonista de la historia, Ender.

La película es un largometraje destinado a chicos y chicas jóvenes y a familias que quieran pasar un buen rato disfrutando de una historia adictiva, sin embargo, el libro no es así. El libro no es del todo juvenil, es una obra para todos los públicos que engancha desde el primer capítulo y que te hace pensar y reflexionar sobre diversas situaciones que acontecen en nuestra sociedad. Una historia reflexiva y divertida, es lo que debiera de haber sido la película y no haber tenido solo una de esas dos características, a pesar de todo no está nada mal para ser una adaptación.

Visualmente bonita y agradable, con un muy buen uso del CGI (imágenes generadas por ordenador) y una actuación del protagonista que refleja a la perfección (o al menos en gran medida) al personaje retratado en el libro. Sin embargo, la actuación de Graff, interpretada por Harrison Ford, no llega a ser del todo profunda y destaca mucho la presencia del actor más que de su personaje. Aun así, la película en su conjunto no deja de ser una muy buena experiencia que hará que el propio espectador se sorprenda cuando empiecen a aparecer los títulos de crédito finales.

Sé que es odiosa la comparación entre libro y película, pero mi opinión se ha visto muy influenciada por este factor pues esperaba una historia mucho más profunda o, por lo menos, que mostraran algo más de historia, a parte de la de Ender, pero de todas maneras es una película entretenida y muy recomendada para ver en familia.

lunes, 7 de noviembre de 2016

La religiosa (The nun)

Desde siempre me han interesado esas películas cuyos protagonistas sienten cierta rebeldía contra el modelo político, económico, social o religioso de la época en la que se encuentran, siempre que esa rebeldía esté bien argumentada y apoyada en ciertas ideas morales. En este caso, la rebelde es una joven monja y la película nos cuenta su historia durante el transcurso de sus días en el convento.

Un largometraje francés ambientado en el siglo XVII que empieza como una película antigua y aparentemente aburrida pero cuya historia mantiene al espectador con la atención necesaria para ver qué ocurre en la trama. Una película que, desde mi humilde opinión, busca la crítica a este modelo religioso, el cual persiste en nuestros días y, a pesar de su gran número de seguidores, cada vez se encuentra más y más anticuado.

Una escenografía que no resalta en gran medida, pues la atención la requiere Pauline Étienne, quien interpreta a la joven monja Suzanne Simonin. Una actuación que, junto a las actrices que interprentan a las abadesas de los conventos, suple el espacio vacío de una típica película de época, pues el dolor y el malestar causado por aquellas personas que ostentan el poder de los conventos y que se oponen al pensamiento rebelde de esta joven es transmitido de forma que hace que seas partícipe de su nefasta e injusta situación. No es una película para disfrutar, sino para pensar y reflexionar y para conocer como actuaba la Iglesia antiguamente.

   Una película dramática con un cierto parecido a Invencible de Angelina Jolie al mostrar a un personaje reprimido por personas que tienen más poder que él. Una represión que atormenta al personaje protagonista, el cual intenta salir de esa situación cuanto antes.